¿Qué es realmente el input comprensible?
Podríamos intentar traducir la palabra input al castellano, pero la realidad es que no es fácil y todo el mundo acaba usando el término inglés. Pero aún así es importante aclarar que por input entendemos todo lo que escuchas, ves o lees en cierto momento en la lengua a la que estás expuesto.
Según el lingüista norteamericano Steven Krashen, el input comprensible es un enfoque que enfatiza la importancia de proporcionar a los estudiantes un flujo constante de contenido en el idioma que se está adquiriendo que sea comprensible. Considera que solo adquirimos el lenguaje cuando comprendemos el mensaje. Adquirimos cuando entendemos lo que la gente nos dice o lo que leemos, cuando nos centramos en el mensaje y este tiene significado para nosotros.
Por lo tanto nuestra función cuando enseñamos una lengua extranjera es proporcionar la máxima cantidad de lengua en un contexto interesante y relevante para que los estudiantes adquieran el lenguaje de manera natural e intuitiva. No forzamos la producción, no enseñamos reglas gramaticales ni memorizamos vocabulario. Proporcionamos lenguaje comprensible, rico y variado vinculado a un contexto y a una emociones para forzar la adquisición natural. Aún así no hacemos milagros. Se trata de un proceso lento que requiere la escucha activa del alumno.
¿El input comprensible es suficiente?
Depende. El input proporcionado puede ser compensible pero no interesante ni motivador, por lo que el estudiente deja de prestar atención. Beniko Mason y Steven Krashen dieron una vuelta de tuerca más al concepto convirtiéndolo en input óptimo. Para que sea considerado óptimo, el input debe seguir 4 principios: Tiene que ser comprensible, muy interesante, abundante y rico.
Existe un variado tipo de actividades que cumplen los principios del input óptimo y que pueden ajustarse al estilo de cada docente, como puede ser el TPR y el TPRS, los Movie Talks, las OWIS... pero para mi el story-listening es la actividad que cumple con diferencia con todos ellos de forma natural:
-Es comprensible: se habla despacio y se proporciona el apoyo visual necesario (dibujos y gestos) para facilitar la comprensión dentro del contexto.
-Es muy interesante: las historias apelan al imaginario fantástico, estimulan la creatividad y generan, tanto en niños como en adultos, el deseo de saber qué va a pasar y de hacer predicciones.
- Es rico y variado: el lenguaje de las historias está lleno de adjetivos, sinónimos y diferentes tiempos verbales (se utiliza el presente y el pasado), y ofrece un léxico amplio siempre en contexto.
- Es abundante: en las historias aparece vocabulario de alta frecuencia que se repite en numerosas ocasiones, lo que facilita que surja en distintos contextos, con variaciones verbales, de género y número, pero siempre dentro de un uso natural y significativo.
En el estudio From Pun to Plot: Remembering and Forgetting in Story-Listening versus List-Learning, realizado por Nobuyoshi Ae, se observó un hecho muy claro: el vocabulario aprendido mediante trucos mnemotécnicos se olvida rápidamente, mientras que el vocabulario adquirido a través de la escucha lenta de historias perdura mucho más tiempo. Pero ¿por qué ocurre esto?
Comprender no es memorizar
El neuropsicólogo japonés Dr. Atsushi Yamadodi, especialista en afasia y trastornos de la memoria, explica que comprender significa relacionar la información nueva con la propia experiencia y reconocer su significado a través de esa conexión. En su trabajo con pacientes, observó algo sorprendente. Cuando les preguntaba: “¿Cuál es las gafas?”, no podían responder, incluso teniendo las gafas delante. La tarea exigía varios pasos conscientes:
Recuperar la palabra de la memoria.
Recordar su definición.
Relacionar esa definición con un objeto visual.
Sin embargo, esos mismos pacientes entendían perfectamente una frase como: “Por favor, quítate las gafas”.
La diferencia es fundamental: esta frase no se procesa como una etiqueta, sino como experiencia. Se conecta con la sensación de las gafas en la cara, con la acción de quitárselas y con la memoria motora asociada. No se trata de recordar una definición, sino de comprender un significado vivido.
Las mnemotecnias almacenan información principalmente en la memoria declarativa, el sistema encargado de los hechos aprendidos conscientemente, como las parejas palabra–significado. Este tipo de memoria se fortalece con la repetición consciente, pero no produce adquisición real. Por eso el recuerdo suele ser frágil y a corto plazo.
La adquisición del lenguaje, en cambio, ocurre en la memoria procedimental. En este sistema, el lenguaje se procesa de forma automática y sin esfuerzo. No analizamos palabra por palabra; entendemos el mensaje como un todo significativo.
La memoria procedimental no se desarrolla estudiando listas, sino a través de experiencias repetidas de lenguaje comprensible.
Una mnemotecnia crea un único vínculo entre una palabra y una pista. Es un enlace frágil. La escucha de historias, en cambio, construye una red de significado. Conecta:
emociones
imágenes
acciones
intenciones
relaciones de causa y efecto
Esta red rica e interconectada permite que el vocabulario se consolide y permanezca en el tiempo. Las historias proporcionan al cerebro lo que realmente necesita: contexto, emoción, continuidad y significado. Este es el input óptimo, porque activa la memoria procedimental y favorece una adquisición duradera.
Algunas técnicas pueden ayudar a recordar palabras en el momento. Pero solo las historias sostenidas y comprensibles construyen un sistema interno de lengua que permanece.
Si te interesa profundizar un poco más sobre la teoría del input comprensible de Krashen, puedes consultar este artículo de Ramsay Lewis.